Las rutinas de pensamiento son instrumentos que se utilizan en el aula y que contribuyen a generar movimientos de pensamiento concretos. Son estructuras con las que las alumnas, de una manera individual o colectiva; inician, discuten, gestionan su pensamiento a la vez que descubren modelos de conducta que permiten utilizar la mente para generar pensamientos, reflexionar y razonar. 

El desarrollo de destrezas implica adquirir ciertas herramientas o saber emplear determinados recursos para resolver hábilmente un problema específico (Villar, 2010). Existen numerosos tipos de destrezas. En instancias educativas, generalmente, adquieren especial importancia aquellas destrezas que promueven el crecimiento cognitivo, es decir, una evolución progresiva hacia un estado de mayor conocimiento. Así, estas destrezas se encontrarían íntimamente relacionadas con el término “viabilidad cognitiva”. La viabilidad cognitiva hace referencia a la capacidad de una actividad de ofrecer las circunstancias propicias para que se desarrolle la inteligencia. Además, al hablar de resolución de problemas, no podemos dejar de lado el pensamiento de orden superior, que se caracteriza justamente por producir varias alternativas de solución en vez de una sola, interpretar información e emitir juicios, aplicando múltiples criterios y exigiendo, muchas veces, un esfuerzo mental considerable. Este tipo de desafío, una vez superado, permitiría un mejor entendimiento del problema y un aprendizaje duradero.

Enseñar un segundo idioma a los niños es el objetivo de muchos padres para dar una educación bilingüe de sus hijos. Pensar y hablar en dos idiomas es más fácil si se aprenden ambas lenguas desde la infancia. Para conseguirlo es fundamental que los niños eliminen el punto de traducción y puedan pensar directamente en el idioma en el que están hablando.